martes, 23 de agosto de 2011

"Lo que hace falta es concertar, consensuar, comprometer, en definitiva Gobernanza"

Entrevista a Antonio Lucio.

Experto en movilidad y consultor independiente. Licenciado en Derecho fue Director General de Promoción y Disciplina Ambiental de la Comunidad de Madrid entre el 2001 y el 2003. Lideró el Área de Medio Ambiente de la Candidatura Olímpica de Madrid 2012 desde diciembre de 2003 hasta julio de 2005. Desempeñó el cargo de Director General de la Fundación Movilidad, impulsada desde el Ayuntamiento de Madrid hasta junio de 2011; Es Director de la revista Ecosostenible, (desde septiembre de 2006) y Miembro de la Comisión de Medio Ambiente del Comité Olímpico Español. Antonio coordina junto con la Red Nossa São Paulo el eje de ciudades del EIMA 8.

 
 ¿Cuáles deben ser las prioridades para acelerar el progreso hacia el desarrollo sostenible en los próximos 10 años?¿Cual es la mayor prioridad?
 
Las tecnologías existen, los objetivos también, los discursos oficiales también,  los buenos propósitos en general, incluso la oferta de proveedores y la demanda de servicios y bienes; lo que hace falta entonces es CONCERTAR todos esos factores, ENTRE TODOS. Esto implica CONVENCER, CONSENSUAR, COMPROMETER, en definitiva GOBERNANZA. Esta gobernanza requiere una manera especial de ejercer el liderazgo y de aplicar las potestades públicas (normativas, gestoras, de contratación, de fomento, etc.). Podríamos decir que han de ser maneras novedosas de gobernanza; pero paradójicamente lo que puede ser novedoso en relación a la reciente experiencia práctica también puede ser visto como una vuelta  a la ortodoxia de la buena gestión pública, la que siempre debió ser. Y desde luego lo que late en lo que propugno es trascender de los entornos minoritarios, elitistas, especializados.

¿Qué sectores económicos consideras más importantes para construir una economía verde que ayude al desarrollo sostenible del planeta?

Desde el punto de visto subjetivo, el sector público como gran demandante y comprador de bienes y servicios tiene un papel clave y prioritario en el impulso del desarrollo sostenible y de su dimensión de mercado, decisiva.
Desde la perspectiva temática destacaría dos sectores, de naturaleza intrínsecamente urbana: el sector de la construcción en términos de rehabilitación eficiente de edificios y barrios me parece el más importante, junto con el de la movilidad urbana.
Respecto al primero cabe constatar una nueva paradoja; siendo el sector de la construcción causante de tantos desequilibrios críticos y agresiones irracionales ahora puede ser líder en todo lo contrario. De esta paradoja sabe bien ese “decir” popular, aparentemente simple, de “que la mancha de mora con otra verde se quita”. Se daría con ello un curioso fenómeno de redención. 

¿Cuál crees que es el mayor desafío hoy en día al que se enfrentan las ciudades?

Saber qué es lo que quieren ser, y, en buena medida, saber qué es lo que son. Puede sonar “existencialista” esta perspectiva, pues bien de eso se trata. No nos parece que el desafío resida tanto en sacralizar los indicadores cuantitativos (sean umbrales de contaminación local, o sean porcentajes de distribución modal en el  transporte, por ejemplo)  como en generar cualitativamente  una visión y una ambición –compartida y consensuada- acerca de qué calidades de vida queremos disfrutar en nuestro hábitat, … urbano, por supuesto .  Las ciudades atesoran privilegiadamente  talento y recursos para hacer casi todo lo que se propongan respecto a sí mismas. Lo hemos visto demostrado en clave bonapartista y megalómana. Pero cabe una expresión coral y  virtuosa de esas mismas capacidades.

Concretamente en lo relativo a la movilidad ¿A través de qué políticas a acciones establecerías estrategias de movilidad para las ciudades medias y grandes urbes en las próximas décadas?

Con anterioridad, en algún documento y foro del CONAMA, ya he apuntado la idea de que no existen “balas de plata” para la movilidad urbana, y que no son de recibo esas infraestructuras que se presentan como  “la solución” , en nombre de una supuesta  “eficacia”, y que  se articulan e inauguran en el lapso de un mandato. Frente a esa apelación e instrumentalización interesada de  la “eficacia” se ofrece la opción del “proceso”, proceso en el que concurren las inteligencias y los intereses plurales, incluso  divergentes, para ir avanzando en soluciones lo menos imperfectas posibles y lo más coherentes posibles. En definitiva para la movilidad urbana, como para otras políticas,  desconfío de pretenciosos ejercicios de  “racionalidad sustantiva” (alguien decide de una vez qué es lo bueno para todos) y confío más en los ejercicios de búsqueda colectiva y progresiva de esas soluciones que antes mencionaba. El marco inteligente y adecuado a cada caso para hacer posible esa búsqueda es, a mi entender, la principal estrategia (si bien instrumental) para la movilidad urbana.  Esa “racionalidad de naturaleza procedimental” es la que, a mi juicio, se hace necesaria. No obstante lo dicho, tengo dudas de que algo así sea bien recibo en general  por quien tiene el poder. La cultura de gobierno en nuestro país es la de prevalecerse de la posición de ventaja institucional, y no hacer concesiones de diálogo a los grupos críticos. Es  “rara avis” quien actúa por convicción de otra manera.

¿Cuál es la importancia de iniciativas como el encuentro eima y que papel debe ejercer un evento como este en un mundo globalizado pero con tantas barreras?

El EIMA es importante sobre todo, desde mi perspectiva, en la medida en actúe como estímulo exógeno que contribuya a crear y fortalecer capacidades endógenas para el cambio. Los cambios no se van a producir de forma milagrosa, ni proveídos “llave en mano” por expertos extranjeros. Los cambios vendrán de procesos vividos conscientemente por las propias ciudades, a partir de sus propias capacidades, de su caudal de conocimiento. A veces estos se activan con estímulos externos, en contacto con redes que operan a modo  alcaloide.
En definitiva se trata de generar tendencias de rendimientos crecientes partir del caudal de conocimientos difusos ya existentes. Los clusters son nichos imprescindibles para estas dinámicas, y estos clusters necesitan activarse en entornos de intercambios de caudales de conocimiento.

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